HISTORIA DEL MEDICAMENTO

 

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Sábado Noviembre 25, 2017
Higrotona reserpinaReserpina: De la Medicina Ayurvédica a la Teoría Monoaminérgica de la Depresión
En 1954, tan solo dos años después de la introducción de la clorpromazina en la práctica clínica psiquiátrica, empezó a emplearse como antipsicótico otro medicamento hoy en día olvidado: la reserpina. 
La Rauwolfia Serpentina, planta de la que se obtiene la reserpina, se empleaba desde hace milenios en Oriente, y muy significativamente en la Medicina Ayurvédica, y que en nuestro país alcanzó notoriedad cuando famoso del mundo del espectáculo dijo haberse apoyado en tan milenario saber para quitarse de encima, en un tiempo record, algo así como dos arrobas. Pero en tan meritoria cura, probablemente, no intervino la Rauwolfia Serpentina, entre cuyos usos tradicionales no figuraba el adelgazamiento, sino otras Reserpina“indicaciones” tan dispares como el cólera, la diarrea, la disentería, las fiebres, los vómitos, las cefaleas, las cataratas, la epilepsia, el insomnio y, curiosamente, la locura. De hecho, en algunas zonas de la India se la conoce con el nombre de Pagal-Ka-Dawa, que quiere decir “Hierba contra la Locura”. De su raíz pueden obtenerse muchos alcaloides, no pocos de ellos con una elevada potencia vasoactiva, como la yohimbina y la propia reserpina. La especie es endémica del subcontinente indio y debe su “nombre” al botánico alemán Leonhart Rauwolf que pasa por ser el primero que la describió para la Ciencia- y su “apellido”, a la forma ondulada de su tuberosa raíz. La primera descripción moderna de su acción sedante, hipotensora e hipnótica, se debe a dos médicos de Calcuta cuya aportación no trascendió por haber sido publicada en una revista local de escasa difusión. Ahora diríamos que de bajo factor de impacto.
Meritos de la reserpinaLa reserpina fue comercializada inicialmente en Occidente como antihipertensivo. Un farmacólogo relató a David Healy en una entrevista que hace casi 60 años se presentó en su compañía un individuo con un saco de raíces de rauwolfia, a la que presentaba como eficaz para el cólico, la hipertensión, la enfermedad mental, la fiebre y el insomnio. Al parecer a todos les pareció una oferta poco seria, y despacharon a la persona en cuestión con una amable comida. Más adelante el tenaz individuo presentó sus raíces al laboratorio Ciba, donde le ofrecieron inmediatamente 50.000 $ por tener el privilegio de probarlas. Al reflexionar sobre la historia, el farmacólogo en cuestión no podía evitar recordar que también la clorpromazina, por aquellos mismos años, era un fármaco con no ya múltiples, sino dispares indicaciones (su nombre comercial, Largactil hace alusión en efecto a su amplia acción, en francés Large Action). 
El salto de la reserpina a la Psiquiatría se debió, entre otros, a un internista que utilizándola como antihipertensivo observó su capacidad sedativa. Este clínico trabajaba en un hospital psiquiátrico, por lo que convenció a los psiquiatras para que la probasen, y así lo hicieron, obteniendo muy buenos resultados. Simultáneamente, otros investigadores emplearon el producto en la psicosis, obteniendo mejorías. Debe resaltarse que el medicamento se seguía utilizando como antihipertensivo, lo que le confiere efectivamente un perfil tan amplio como el de la clorpromazina.
Durante unos años la reserpina fue una rutilante estrella en el universo de la Farmacología. No sólo por su éxito terapéutico, sino por sus aportaciones a la investigación básica, ya que el estudio de su acción neuroléptica, similar a la de la clorpromazina, contribuiría a la larga al asentamiento de la teoría dopaminérgica de la esquizofrenia. Sin embargo, no tardaron en a aparecer informaciones de casos de depresión y suicidio en pacientes que la tomaban como antihipertensivo, lo que la postergó a un segundo plano. En Psicofarmacología, la aparición de nuevos antipsicóticos, la arrinconó convirtiéndola en poco más que un recuerdo en los libros de texto. Con el paso del tiempo se comprobó que la reserpina producía una depleción de neurotransmisores, y se puso de manifiesto que la imipramina revertía este efecto, lo que cerró el círculo del razonamiento: la reserpina es depresógena, la depresión se debe a un déficit de neurotransmisores, cualquier remedio farmacéutico para la depresión debe combatir esa depleción de neurotransmisores o antagonizar alguna de las propiedades experimentales de la reserpina. 
Este paradigma se ha mantenido durante décadas y ha sido fructífero en la medida que ha permitido la síntesis de numerosos antidepresivos, pero no es del todo cierto, porque hay serios indicios de que la reserpina NO produce depresión. Rauwolfia SerpentinabDe hecho, en uno de los primeros ensayos clínicos de la historia de la Psicofarmacología, Davies y Shepherd comprobaron que tenía una acción timoléptica similar a la de los más exitosos antidepresivos de nuestros días. Y tampoco es muy extraño, si se repara en que ciertos neurolépticos, como la sulpirida o el flupentixol, a dosis bajas, se emplean con notable éxito en cuadros depresivos... a pesar de que su acción farmacológica es antagonista de al menos un neurotransmisor (la dopamina).
¿Cuál es la explicación, entonces, de la depresión y el suicidio asociados a la reserpina? David Healy sostiene que uno de los principales efectos secundarios del producto es la acatisia, un fenómeno que genera una gran angustia y que se ha asociado con depresión y suicidio. La pregunta sería, entonces, cuál es el motivo por el que otros neurolépticos, más potentes que la reserpina e igualmente capaces de producir acatisia, no se asocian a suicidio. La respuesta del citado autor es que se han utilizado en dosis tan altas que producen una inhibición motora que frena el suicidio. Por cierto, que una de las explicaciones que se han propuesto para los casos de inquietud, malestar y suicidio asociados a ISRS es la acatisia, un efecto secundario infrecuente, pero no extraordinario en estos productos, al igual que otros efectos “asociados a la dopamina”.
¿Será la capacidad depresógena de la reserpina, como sostienen algunos, un mito que se ha mantenido únicamente porque resultaba útil para consolidar la hipótesis monoaminérgica de la depresión?  Tal vez algún día lo sepamos. 
 
 
Fuentes
Bhatara VS, López-Muñoz F, Del Alamo C. El papel de la medicina herbal ayurvédica en el descubrimiento de las propiedades neurolépticas de la reserpina: a propósito de la Rauwolfia serpentina y los orígenes de la era antipsicótica. An Psiquiatría (Madrid) 2004: 20: 272-281
Baumeister AA, Hawkins MF, Uzelac SM. The myth of reserpine-induced depression: role in the historical development of the monoamine hypothesis. J Hist Neurosci 2003; 12: 207-20 [Abstract]
Damsa C, Bumb A, Bianchi-Demicheli F, Vidailhet P, Sterck R, Andreoli A, Beyenburg S. "Dopamine-Dependent" Side Effects of Selective Serotonin Reuptake Inhibitors: A Clinical Review. J Clin Psychiatry 2004; 65: 1064-1068 [Abstract].
Davies DL, Shepherd M. Reserpine in the treatment of anxious and depressed patients. Lancet 1955: 117-121
Healy D. The psychopharmacologists II. London: Arnold, 1998
Healy D, Savage M. Reserpine exhumed. Br J Psychiatry 1998; 172: 376-8.

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