HISTORIA DEL MEDICAMENTO

 

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Sábado Noviembre 25, 2017

   

diego fernandez garcia-roves

 

 

                                                                    Autor: Dr.Diego Fernández García-Rovés                                                

 

                         
                     Forma parte de los opiáceos, derivados del opio. Hay tres tipos en función de su origen: los naturales como la morfina, codeína y tebaína; los sintéticos como el fentanilo y la metadona; y los semi-sintéticos como el oxicodon. Los efectos de cada uno de ellos dependen de los receptores sobre los que actúan. Esos receptores son el objetivo de las endorfinas segregadas por nuestro poco cuerpo y se localizan a diferentes niveles. La morfina afecta concretamente a los receptores mu 1, mu 2 y kappa. Estos se localizan tanto a nivel central (supraespinal y espinal) como periférico (aparatos gastrointestinal, circulatorio, respiratorio y endocrino entre otros) y tienen múltiples efectos: analgesia, euforia, dependencia física, sedación, náuseas, vómitos, estreñimiento, bradicardia y depresión respiratoria... Sus efectos como analgésico resultan de la combinación del estímulo de los receptores de endorfinas, pero además inhibe directamente las vías de transmisión de los estímulos dolorosos.

La morfina es una droga hidrofílica y eso explica porque tarda más que otros fármacos de esta familia en hacer efecto, y porqué este efecto es más prolongado. Se puede administrar por múltiples vías: oral, intravenosa, epidural, espinal... La morfina se metaboliza en el hígado y sus metabolitos se excretan a través de los riñones. Uno de las metabolitos, la morfina-6-glucuronido es tan activo como la morfina y esto debe tenerse presente en pacientes con insuficiencia renal ya que el acumulo de esa sustancia activa puede tener consecuencias peligrosas para el paciente.
En cuanto a su uso en la actualidad la morfina es muy común en el entorno hospitalario, de hecho ningún opiáceo sintético ha demostrado ser más efectivo en el control del dolor. Sin embargo sus efectos secundarios hacen que en determinadas circunstancias se prefieran otros fármacos. Es el caso de la hipotensión secundaria a la liberación de histamina que provoca, motivo por el cual es más común el uso de fentanilo intraoperatorio antes que la morfina. En cualquier caso es un fármaco efectivo y de uso común. En mi experiencia el manejo del dolor postoperatorio y su uso en anestesias axiales (espinal y epidural) son sus principales aplicaciones en el día a día.
En cuanto a la metadona, se utiliza en dos escenarios: deshabituación en pacientes adictos a la heroína en programas de desintoxicación y en pacientes con dolor crónico. Su uso es muy común y es un fármaco efectivo y con aceptable perfil de seguridad.
La heroína también se usa pero evidentemente no como fármaco. A diferencia de otras drogas como la cocaína o la marihuana que se pueden utilizar con fines terapéuticos este no es el caso. Pero por desgracia es una droga común y de hecho hay una cantidad nada desdeñable de pacientes que empiezan utilizando opiáceos sintéticos de última generación y terminan enganchados a la heroína. La mala utilización de esos fármacos provoca que se desarrolle una dependencia física y dado que la heroína es mucho más barata se convierte en la última parada de un viaje desafortunado.

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