HISTORIA DEL MEDICAMENTO

 

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Sábado Noviembre 25, 2017

 

Autor: Félix Castañón

 

cocainaEn la actualidad el término ninfomanía no aparece como un trastorno en el Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV), aunque sigue apareciendo en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

 

Si tenemos en cuenta que el umbral del deseo y la actividad sexual varía considerablemente entre los humanos, es fácil entender que es muy difícil establecer un umbral diagnóstico, ya que lo que para una persona es un deseo sexual normal, para otra puede parecer exagerado. Hay algunos clínicos que consideran la ubicación del umbral cuando esta hipersexualidad causa trastornos que le impidan realizar una vida normal.

 

La RAE la define como “furor uterino”, y a éste como el “deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”. Parece esta una definición de algo patológico, pero no creo yo que furor uterino tenga que estar ligado necesariamente a “deseo violento” y en todo caso ese furor uterino puede encontrar debida respuesta, en lo satisfactorio me refiero, en determinados varones, si bien como antes comentábamos, habrá otros individuos que consideraran este furor como algo imposible de saciar. Una mujer puede tener un apetito sexual grande y tener relaciones las veces que le apetezca, sin que tengamos que decir que es una ninfómana; hablar de ninfomanía es hablar de algo incontrolable, que domina por completo a la persona y que tiene consecuencias muy negativas para su vida.tintura de opio

 

Como mis trabajos en ésta página se centran en el siglo XIX y primera mitad del XX, voy a relatar la visión que se tenía de la ninfomanía en esa época.

A principios del s.XIX en los diccionarios de la época, se explicaba asI: "Furor uterinus, metromanía, melancholía uterina de Nenter: designan un ardor excesivo y verdaderamente morboso para los placeres venéreos que se apoderan a veces de la muger, cuando están dotados sus órganos genitales de una superabundancia de energía vital, ó son el asiento de una escitación desusada, momentanea, ó más  ó menos permanente" También se hacía diferencia entre dos tipos de mujeres: "Unas veces afecta a mugeres que no han estado espuestas, por lo menos de un modo particular á las causas capaces de producirla, y entonces depende de una mala organización; otras veces se observa en mugeres cuya pubertad y sus deseos han sido escitados y anticipados por todos los medios capaces de acelerar el desarrollo de las necesidades genitales. En otras ocasiones la organización y el género de vida parecen contribuir a la producción de esta enfermedad".

El siguiente análisis de las causas y como afectan a la paciente, no tienen desperdicio: "Esta enfermedad ataca con particularidad a las que tienen un temperamento nervioso y una imaginación viva, escitada por lecturas de novelas amorosas, por una pasión contrariada, la masturbación, etc. En el principio la paciente está sujeta a perpétuos combates entre los sentimientos de pudor y el impulso a unos deseos desenfrenados; más adelante se abandona á sus inclinaciones voluptuosas y no procura reprimirlas:  sus miradas, sus gestos y sus palabras espresan sin reserva y continuamente la necesidad que la domina. En el último grado la obscenidad es repugnante, la locura es completa, y algunas enfermas cometen actos de furor. La curación de esta enfermedad que muchas veces es infructuosa, consiste además de los remedios morales, en las lociones y baños fríos, una dieta atemperante, láctea, vejetal, el ejercicio activo y aun la sangría. Cuando la enagenación mental es completa, es nacesaria la reclusión de la paciente

 

A mediados del s.XIX se definía la ninfomanía (Nynphomania) como una inclinación irresistible e insaciable al acto venéreo en las mujeres; siendo una enfermedad clasificada por Pinel como una neurosis de los órganos genitales de la mujer. "Sobreviene algunas veces, se decía, en las mujeres nerviosas, de una imaginación ardiente, exaltada por conversaciones o lecturas eróticas, en las que viven en una continencia forzada, o que se entregan al onanismo". Los autores no estaban de acuerdo en  la naturaleza y tratamiento de esta enfermedad. La mayor parte la consideraban como una afección del útero o de sus dependencias; algunos colocaban su origen en el encéfalo. Se explicaba que “a más de la exaltación del apetito venéreo que constituye el síntoma característico de la enfermedad, hay a menudo calor en los lomos, hipogastrio y pechos, secreción más o menos abundante de orinas claras y mucosidades vaginales, estado espasmódico general, con sensación de constreñimiento; algunas veces gestos y proposiciones licenciosas, o una verdadera locura. Dista mucho el matrimonio de hacer cesar esta enfermedad”. El tratamiento indicado por los autores presentaba necesariamente diferencias esenciales según su opinión acerca del origen de la enfermedad. Sin embargo, en general consistía en el uso de todos los agentes higiénicos o terapéuticos propios para disminuir el eretismo de los órganos uterinos, al mismo tiempo que se apaciguaba la excitación encefálica con aplicaciones de sanguijuelas en la nuca o afusiones frías en esta parte.

 

Medio siglo después (1900), se recomendaba combatir el prurito vulvar y todas sus causas (falta de limpieza, leucorrea, vaginitis, vulvitis, cistitis, eczema, herpes, sífilis, diabetes). También se recomendaba investigar y tratar el neuroartritismo, y cuando existiera se darán bromuros asociados al opio y se recomendará la hidroterapia. También una cucharada sopera todas las noches antes de acostarse de esta fórmula a base de bromuro de estroncio, 10 grs., extracto tebaico 5 grs., tintura de beleño 2 grs., jarabe de corteza de naranjas amargas 90 grs. También se aconsejaba  la aplicación local de cocaína en forma de loción o pomada al 10 por ciento. Además se hacían las siguientes recomendaciones: “Vida en el campo, baños de mar, curas termales. Prohíbase la lectura de las obras licenciosas y la frecuentación de los teatros. Proscríbase el vino, los licores, el café y el te. Autoricese el matrimonio si la enferma no corre peligro de trastorno mental. En los casos rebeldes al tratamiento médico, practíquese la clitoridectomía y en los casos de pequeños labios de exagerada longitud, recúrrase a la ninfotomía”. Vemos que , entre otras cosas, achacaban como origen del mal los labios exagerados, sin embargo en un diccionario médico-quirúrgico de 1807,  se daba a entender lo contrario, ya que como explicaban, en aquellas condiciones la realización del acto era muy dificultosa: "Se ha dado este nombre a la amputación de las ninfas ó del clítoris, cuando estas partes forman un volumen tan considerable que impedirán el uso del matrimonio ó le harían extremadamente dificultoso. En europa  sucede rara vez el que sea necesario hacer esta  operación: en este caso deciden los casuistas de Moral que la muger está obligada a someterse a ella. La ninfotomía es propiamente la circuncisión de las mugeres. Las ninfas y los labios se prolongan aveces de tal modo que es imposible cohabitar con ciertas mugeres".

 Medidas curiosas en unos casos y tremendamente radicales en otros, como la recomendación de la clitoridectomía. Por último comentar el tratamiento farmacológico que incluía opiáceos y cocaína, seguramente, esta última para utilizar su efecto anestésico, para lo que era utilizada en la época, destacándose esos efectos sobremanera, en las mucosas nasales, bucofaríngeas y las del aparato genital, que son las que nos ocupan.

 

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